Analfabetos

No quiero que nadie se sienta ofendido por el titulo y antes de empezar quiero hacer una aclaración: para mi un analfabeto es aquella persona que sabiendo leer y escribir, ni lee ni escribe.

¿Cuál es el último libro que habéis leído?

Detrás de esta simple pregunta hay mucha “miga”. Si yo a un amigo se lo pregunto y me dice que “La sombra del viento”, pues bueno puedo pensar que no lo conocía, o que no tenía tiempo para leerlo y ahora es su momento.
Sin embargo si a un compañero de trabajo, o a mi jefe incluso, le pregunto que cual es el último libro “técnico” que ha leído y me dice que la ingeniera de software de Pressman… pues sinceramente tengo un problema.
Más bien lo tiene el y sobre todo la empresa, y por consecuencia nuestros clientes. Hay profesiones en que la lectura continua sobre novedades, avances o descubrimientos es obligatorio y obvio, o ¿es que alguno de vosotros se pondría en manos de un cirujano que no se ha actualizado desde que saco la carrera hace 15 años?
El personal TIC español es muy poco propicio a leer libros que vayan más allá de lo que publican algunas revistas “digitales”, o algún “pdf” resumido. Pero ¿sabéis lo peor?: se ve mal a la gente que si leemos esos libros se nos etiqueta como “teóricos”.
Y es que el sector de las TIC en un gran porcentaje da cabida a mucho “aficionado”, algunos de ellos muy bien posicionados en el panorama actual y con buenos puestos dentro de las compañías, ya que es el único sector en el que se valora la dedicación “en horas”, por encima del conocimiento y la visión.
De hecho supervaloramos rápidamente a ese programador que vive en la oficina y que todas las noches está en la oficina cuando nosotros nos vamos, por encima de cualquier persona que se dedica a temas “blandos” (como se dice ahora) como son la calidad o la innovación.
Es decir lo tangible pesa y se valora por encima de lo intangible que se supone y desprecia.
Esta visión que sólo crece regada por la ignorancia de sus precursores, hace que este sector genere profesionales de la “chapuza” y el “parche nocturno” que complementan a partes iguales desde sus dos herramientas por excelencia: el Powerpoint y Excel.
El conocimiento siempre fue y será la única manera de plantear alternativas a la forma de trabajar o a la manera de hacer las cosas mal. Leer no significa hacer lo que viene escrito, a la capacidad de leer hay que añadir el talento para cuestionar lo leído que paradójicamente solo se obtiene leyendo más.
La formación va muy ligada a la lectura y a la escritura.
Si tenéis valor os recomiendo que el próximo día hagáis una encuesta entre vuestro entorno de trabajo, con una sola pregunta ¿Cuál fue la última vez que recibiste una formación para el desarrollado de tu trabajo?”. Si queréis darle más “empaque” a la pregunta cambiar la última vez por las cinco últimas veces
Esta pregunta hacerla en modo 360 grados, es decir preguntárosla a vosotros mismos, luego a vuestros iguales, a vuestros subordinados y a vuestros superiores. Después sacad conclusiones.
Podéis complicar más la cuestión, preguntando por las ultimas formaciones y los últimos cinco libros leídos, podéis añadir cuando ha sido la última vez que publico un artículo, o con qué frecuencia escribe su blog, o en que foros participa,
¡ojo, no en cuales está apuntado!, sino en los que participa.
Teniendo en cuenta que la lectura te puede dar sabiduría, pero no te da inteligencia.
Al igual que la ignorancia y la falta de cultura es la peor epidemia que puede tener una sociedad, lo mismo ocurre con las empresas.
La renovación de conocimientos, la búsqueda de alternativas, el escribir opiniones generan actitudes que permiten innovar, mejora y crecer en general. Pero si por el contrario fomentamos la crítica “desde la butaca”, el “opinar” en base a nuestras experiencias del pasado, no damos opiniones ni cuestionamos, pues el resultado es de lo más caótico posible.
Leamos en papel, en digital, fotocopiado. Aprendamos a opinar, volvamos a tener libros encima de la mesa, tomemos notas.
Dicen que la cultura convierte en persona al ser humano, pero también dicen que la incultura da la felicidad porque así te sorprende todo.
Yo sinceramente creo que la ignorancia da paso a la estupidez, y amigos míos ahora no tenemos mucho tiempo para estupideces, así que ya sabemos.
Por cierto comparto con mi amigo Javier Garzas, que en toda entrevista de trabajo deberían incluirse las preguntas comentadas en el Post ese

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