Yo soy de esas personas a las que no le importa reconocer que la mili “le hizo un hombre”. Allí aprendí que en la vida a cualquiera le podía pasar algo no sólo a mí, aprendí el significado de la palabra amistad, aprendí a saber buscarme las cosas por mí mismo, aprendí a escaquearme cuando fuera necesario, y para ello tuve 24 largos meses donde hubo de todo.
Además de las anécdotas buenas y menos buenas, no dejo de acordarme de toda la gente que paso por mi vida en esos momentos, algunos personajes propios de una película de Buñuel, otros grandes amigos con los que hoy en día comparto parte de mi vida todavía, otros elementos que afortunadamente olvidé, pero si tuviera que destacar a uno en particular por el profundo recuerdo que dejo dentro de mi ese sería Francisco Casaña.
En aquella época, hace más de 25 años, Paco fue mi Sargento. Esa persona que supo sacar lo mejor de mí, que me exigió hasta el limite y que me enseño como pocos maestros lo han hecho. Una gran cosa que recuerdo es que predicaba con el ejemplo, si había que correr el corría con nosotros y si había tirarse al suelo él lo hacía.
Han pasado muchos años y Paco ahora es un oficial muy reconocido en su entorno, pero lo mejor de todo es que paralelamente a su carrera militar Paco es actor y director de teatro, y de los buenos.
Hace poco le han premiado en su querida Melilla donde ha sido capaz de reinventarse y llevar a cabo su sueño.
De estas personas que a una edad y después de haber dedicado gran parte de su vida a una profesión en concreto son capaces de reinventarse podemos aprender varias cosas:
1.- la edad es un estado mental.
Mucha gente vive presionada por el número que viene en la casilla “Edad” del DNI, ese número les limita generalmente y les hace creer basado en antiguos prejuicios lo que puede o no hacer.
La gente que se reinventa tiene la edad que su cuerpo y mente les permite.
2.- Gran Autoestima.
Nos leas avergüenza reconocer sus sueño y lo mejor es que anda les impide intentar conseguirlo. Si lo hacen estupendo pero si no lo consiguen disfrutan del camino.
Sólo buscan la felicidad e ilusión por hacerlo.
3.- Comparten.
No sé si lo correcto es decir que comparten toda su energía o que son generosos con los que estamos cerca de ellos. En cualquier caso estar cerca de ellos es aprender.
4.- Tienen una sonrisa perpetua en su rostro.
Optimistas, tiene buen humor son simpáticos, no se muy bien que es lo que menor corresponde a estas personas pero estar cerca de ellos infunde bienestar y alegría.
Algún secreto tiene.
5.- Trabajan.
Esto es como las frase famosa que decía “cuanto más trabajo más suerte tengo”, da lo mismo que sea sábado que Fiesta, puede ser un lunes por la mañana o una tarde domingo. El horario de trabajo lo marca su corazón, su sexto sentido que les dice cuándo deben hacer las cosas.
Son trabajadores.
6.- Inquietud permanente.
Están con los oídos abiertos dispuestos a escuchar tu historia o la de cualquiera, se interesan por todo, leen, viajan, ven la tele y hacen una escucha de 360 grados porque ellos saben perfectamente que las cosas por hacer o descubrir pueden estar a cualquier lado de tu persona.
Es muy importante conocer a personas como Paco porque todos tenemos que reinventarnos alguna vez en la vida. Quizás me atrevería a decir que deberíamos estar en perfecto estado de reinvención pero esta sociedad no lo permite.
Es importante saber que estas personas están por encima de las noticias grises que los periodistas tratan de darnos todos los días, ellos creen que puede haber un mañana mejor y tratan de inventarlo o incluso, de crearlo.
Me fascina ver todos los veranos como Paco con su familia recorre España de un lado para otro, enviándonos un mensaje diario que nos hace pensar o nos hace reír, amén de casi todas las noches cuando nos desea felices sueños con unas fantásticas flores.
Gracias Paco por todo lo que me has enseñado y sobre todo por ser un ejemplo de reinvención.