Los Mismos de Siempre

Me hace gracia escuchar a algunas personas cuando tiene problemas, que quieren irse de viaje o de vacaciones como si eso consiguiera que los problemas desaparecieran al

1 de enero de 2020· 3 min de lectura· Domingo Gaitero

Me hace gracia escuchar a algunas personas cuando tiene problemas, que quieren irse de viaje o de vacaciones como si eso consiguiera que los problemas desaparecieran al regreso.

Un poco nos ocurre esto cada año cuando nos vamos de vacaciones, y pensamos que al regreso todo habrá cambiado, y que aquello o aquellos que nos molestaban cuando nos íbamos de vacaciones no les vamos a encontrar.

Pero amigos, al regresar de nuestras vacaciones y llegar ala oficina, vemos que siguen los mismos; que no los han despedido, que no se han cambiado de empresa, que no… que siguen, y además -como están descansados- nos esperan ardientemente para seguir donde lo habían dejado.

A veces nos torturamos pensando que ahí siguen pero que, a lo mejor, han cambiado. ¿Cuándo? ¿Durante las vacaciones? Si es que somos ingenuos… En todo caso, habrán empeorado, porque un idiota, el único cambio que puede tener, es el de ser más idiota aún. Y, ojo, no nos relajemos con este tema; la capacidad de estupidez que un ser humano puede tener es infinita. No pensemos que ya está al límite… No.  Ni mucho menos… Siempre se podrá superar.

Lo que debemos de hacer es no relajarnos y no dejar que otros, -o el destino-, arreglen nuestros problemas. Es decir; ocurre porque no regresamos de vacaciones con fuerza y decisión para eliminar a estas personas, o al menos identificarles como “tóxicos”, y darles a entender que no van a poder seguir actuando de la misma forma con nosotros ni con nadie.

Pero bueno, esto si que es utópico y sobre todo viviendo en España, que es el país del mundo donde más se espera que “otros” soluciones nuestros problemas.

Para nosotros es mejor regresar, y subirnos rápidamente o lo antes posible al “tren de la queja y las lamentaciones”, desde donde podemos seguir emitiendo nuestras llamadas de auxilio para que aparezca nuestro salvador y nos salve, pero el solito a ver si nos vamos a poner a ayudarle y caemos nosotros de nuestro tren, no que va, que venga él se enfrente, nosotros le secundamos en las maquinas de café y comiendo, y que arregle el problema.

Para mi esta vuelta de vacaciones es extraña. No voy a poder seguir luchando, puesto que he perdido mi batalla particular, -que no la guerra. Ahora debo empezar de nuevo pensando que el nuevo sitio donde el destino me lleve será un sitio con gente magnifica, que quiera colaborar y mejorar día a día, donde hagamos cosas interesantes y donde pueda crecer como persona y ayudar a otros en lo mismo.

Volveré a ilusionarme con mis ideas, aplicaré lo aprendido de la derrota y seguiré adelante en mi camino. Las lamentaciones se han terminado, y no tengo tiempo para quejas y lamentaciones hay mucho que hacer en esta sociedad y mucho “Proceso Social” que enseñar y practicar, de manera que dejo la tristeza para los egoístas, y los pobres de espíritu y empiezo el nuevo reto.

Es increíble ver como se hace cuesta arriba la vida, cuando las cosas no salen como tu pensabas, pero por otro lado caminando en plano creo que tu cerebro se vuelve plano también, creo que al final todos estos tropiezos enriquecen y te hacen crecer como persona de manera que aunque ahora este desconcertado me encuentro mucho más fuerte que hace tres meses cuando estaba rodeado de “robagallinas”.

Me da muchísima rabia ver que en esta vida solo avanzas a partir de acciones negativas o golpes, en vez de crecer a partir de los éxitos y las cosas buenas. Pero bueno amigos; es lo que tenemos. Espero que al menos que vosotros al vuestro regreso os hayáis encontrado las cosas mejor que las dejasteis, si no es así por favor tratar de cambiar no dejéis llevaros por la parsimonia de ese maldito tren del que hablaba antes.

Regla nº51: “Espera las cosas que quieres, y no esperes las que no quieres”.

Conversación

Comentarios

Si tienes algo que aporte, adelante. Si no aporta, ya sabes.