Responder mails

Probablemente os haya pasado alguna vez recibir un mail que os ha llenado de ira, por su contenido, por quien lo envía, o simplemente por la forma que esta escrito.

¿Qué solemos hacer cuando ocurre eso?

La mayoría de las veces respondemos inmediatamente, llenos de la misma ira, sorna o enfado que el que lo escribe. Absorbemos toda esa energía negativa, la interiorizamos ¿y?:

¿hemos solucionado el problema?,

¿hemos quedado por encima?,

¿hemos dejado las cosas claras?… ni mucho menos.

Lo único que ha pasado es que nos hemos igualado al que lo había escrito, y hemos entrado en una espiral gris que terminará, si termina, quince o veinte mails mas adelante y probablemente en otro entorno diferente y con un desgaste muy alto.
Circula un viral por internet muy frecuente con el siguiente texto:

Discutir con idiotas es como jugar al ajedrez con una paloma; por bueno que yo sea ella se cagará en el tablero y se paseará victoriosa”

Leedlo con detenimiento porque es muy cierto. Lo que suele suceder es que la rabia que nos da lo que leemos, el momento en que nos pilla, lo injusto que nos parece, nos obnubila la mente y hace que perdamos los nervios y por un minuto de tranquilidad quedemos a la altura del que nos lo envió.
Aquí podemos tirar de refranes : ”el que ríe el último ríe mejor”, “quien calla otorga”, “la mejor palabra es la que esta por decir”, “las palabras se las lleva el viento”….
Como veis unos te alientan a la respuesta y ,¡OJO!, los otros no te animan al silencio, sino a algo muy importante que es donde radica la solución a este problema: la indiferencia.
Tenemos que empezar a ser indiferentes a los idiotas, a esas personas que ausentes de motivos y soluciones en la vida se refugian en el “mail a traición”, escrito con rabia e incluso con faltas de ortografía.
Personas que piensan que lo que ponen en un mail, por el hecho de estar escrito es verdad, su verdad, y se refugian en ese mail como si fuera un acta notarial que un juez ha validado.
El mail es una gran herramienta, que nos agiliza muchas actividades de nuestro día a día, pero no es una herramienta que sustituye a la conversación, ni al debate, y mucho menos soluciona el conflicto.
Tampoco es una herramienta que debe utilizarse para pedir perdón o justificarse, porque eso retrata lo peor de muchas personas.
Una vez , hace años tuve una discusión muy fuerte con una “novieta”.
Yo era muy joven y aquella bronca me duró semanas y me hizo muy débil.
No se de que manera, ni porque motivo lo hable con un profesor: Don José Ramón que encima me daba matemáticas. Le conté mi problema y me dio un consejo que me ha acompañado siempre: “Gaitero, ¿usted quiere tener razón o quiere tener a su novia?”.
Pues saco a colación este recuerdo porque he observado que muchas personas que utilizan los mails para enviar sus “mensajes grises” son personas que básicamente quieren tener siempre la razón, y hace tiempo que también he observado que con esa actitud son personas con las que nadie quiere colaborar.
No dejéis que un “mail gris” os amargue un día, un proyecto u os haga dudar de vuestras propias convicciones, no entréis a formar parte de esas cadenas de mails que lo único que hacen es debilitarnos y robarnos tiempo.
Identificar a esos ladrones de tiempo y convertirlos en Spam, porque hay personas que son solamente eso: Spam.
 

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