Celebraciones

No sé muy bien por qué, pero parece ser que nuestra educación tradicional, es decir, aquella que hemos heredado de nuestros antepasados y que en base a los años que llevamos sobre el planeta tierra se supone que hemos mejorado, nos indica que debemos celebrar los cumpleaños, algunos santos, el día de nuestro aniversario, las navidades y poco más.

Algunos afortunados sometidos por los grandes almacenes, o subyugados por las flechas de cupido, celebramos también el día de San Valentín, de la madre, del padre y de los abuelos últimamente. Y se acabó. Salvo que gane tú deportista favorito o tu equipo, no se celebra nada más.

Con lo que, haciendo números: teniendo pareja y un hijo, a tus padres vivos, y siendo del Madrid o del Barca, puedes aspirar a unas 10 celebraciones escasas al año; bueno si te haces fans de Rafa Nadal puedes duplicar este número, pero poco más.

Pero esto aplica a nuestra vida, y en la empresa ¿Qué podemos celebrar?, ¿la marcha de nuestros compañeros?, algunas veces la verdad es que son para celebrar pero, básicamente, es lo que hay.

Además, en circunstancias de estrés o cuando los tiempos son difíciles, hacer una fiesta es lo que menos se le pasa a uno por la cabeza. En condiciones de supervivencia, la risa es un acto antinatural, y en situaciones difíciles de negocio, el humor puede parecer frívolo, improcedente, y fuera de lugar.

Sin embargo, en condiciones de presión extrema, la capacidad de relajarse, festejar y reír puede marcar la diferencia, romper una espiral de depresión y estimular la creatividad. Además puede permitir al personal coger perspectiva y tomar distancia psicológica de sus problemas. Asimismo, puede romper el miedo y la tensión, y hacer posible que el grupo se replantee las cosas, recupere el foco, se recargue de energía y sea capaz de superar obstáculos gigantescos.

Los líderes eficaces deben encontrar formas para celebrar acontecimientos dentro de la cultura de las organizaciones; el humor es una herramienta eficaz para afrontar las adversidades y, por tanto, debe considerarse así por ellos.

La naturaleza multifacética del humor la hace ser una especie de navaja multiuso para el liderazgo, por ejemplo bromear sanamente sin herir refuerza los vínculos interpersonales. Una broma puede romper la monotonía del trabajo rutinario, que es intrínseca a cualquier trabajo. La risa puede crear una atmosfera relajada y estimular la creatividad, el humor, -incluso el humor negro-, puede cortar la tensión, el miedo y la ansiedad.

Evidentemente esto no significa dejar de trabajar y estar contando chistes en todo momento, las acciones son muy simples; basta con que pensemos con gracia, buscando el lado burlón de las situaciones y convirtiendo los pensamientos indignantes en graciosos.

También es importante adoptar una actitud alegre, abriéndonos a pensamientos y comportamientos graciosos e inconformistas. Resulta también muy útil reír el primero, es decir tratar de ser el primero en encontrar el humor en situaciones estresantes.

Y por supuesto, son fundamentales dos cosas: la primera reírnos de nosotros mismos, debemos tomarnos el trabajo muy en serio, pero no a nosotros mismos, y segundo y más importante reírnos con alguien no de alguien, el respeto y el humos sano y constructivo es la base de todo este pensamiento.

Os dejo preguntas para que en esos momentos de reflexión que tenemos todos al día pensemos que tipo de celebraciones hacemos en nuestro trabajo:

¿Celebramos los éxitos y logros importantes de nuestros equipos?, ¿buscamos oportunidades para celebrara las “pequeñas victorias” cuando se producen?, ¿esperamos a que otros sea el encargado de hacer la celebración, organizarlas y demás?, ¿bromeamos con nuestros compañeros en el trabajo de forma sana?, cuando las cosas van mal ¿usamos el humor para relajar la tensión?, ¿somos capaces de reírnos de nosotros mismos?, ¿Cuántas veces al día tenemos una sonrisa en la boca?

Si en algún momento os parece una frivolidad el uso del humor o las celebraciones, os recomiendo que leáis las crónicas del capitán Shackleton en su expedición antártica o la sociedad de la nieve que narra la vital aventura que vivieron el grupo de jugadores de Rugby en los Andes, quizás os sorprenda lo que una risa, una broma, o una simple fiesta ayudó a esas personas; o ¿es que nuestra crisis es mucho más grave y dura que las adversidades de estos grupos? ¡Venga ya¡ ¿por qué no empezamos a desdramatizar esta situación y a mirar el horizonte con otra mirada?

Regla nº26:”Encuentra algo que celebrar y algún motivo por el que reír”.

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